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Carolina Muzo, Organizadora de Bodas

La Organización de una boda no tiene por que ser un motivo de estrés. Una experta combina todo para logra la ceremonia perfecta.

En la Mitología griega, constituía mal augurio si el dios Himeneo no era convocado a una unión nupcial. En Ecuador, la versión moderna de esa deidad es Carolina Muzo.
Ambos, el dios de los matrimonios y la ingeniera comercial especializada en bodas viven entre flores. A las 17ho en local de la floristería La Orquídea, ubicado en la Mariscal, explota de color. Las rosas azules muestran orgullosas sus capullos y Carolina Muzo ultima los detalles de una mesa dentro de su negocio: Mi Boda Mágica.
Las sonrisas en decenas de imágenes de recién casados ilumina la tarde, mientras la anfitriona cuenta como su pasión por las flores la convirtió en la planificadora de bodas mas reconocida del Ecuador. Desde niña. Apoyo a sus padres en una floristería. Cuando salíamos del colegio, los cuatro hermanos trabajamos en el local de mis padres; igual cosa los fines de semana” Desde ese entonces, Carolina era la encargada de atender a las personas que buscaban el detalle floral perfecto.
Una vez graduada de Ingeniera Comercial se especializo en el exterior en Arte Floral y Ambientación de Bodas en el New York Botanical Garden. Sus  estudios continuaron en Oklahoma y Pennsylvania.
En su hoja de vida consta como parte de la ABC (Association of  Bridal Consultants) desde 2007 y aparece como una de las dos candidatas en toda América del Sur para conseguir el primer titulo de Master Bridal Consultant
En la actualidad se prepara también para se la primera experta con titulo internacional en protocolo presidencial. Los estudios le atrajeron reconocimiento por parte de organizaciones internacionales y el interés de novios y novias dispuestos a dejarse llevar por una experta, Hasta la FIFA se ha fijado en su trabajo y la incluye en el staff que desarrollara la coordinación logística de los equipos para el Mundial de 2014.
Confiesa ser hinca del Barcelona aunque tiene muy poco tiempo para ver los partidos. Mientras habla de su trabajo su teléfono celular no para de mostrar luces de advertencia mientras uno que otro cliente espera ansioso para conversar.
Ella es una especie de hada madrina que resuelve situaciones logísticas aparentemente imposibles en días u horas. “Puedo organizar una fiesta en dos días; almuerzos y cenas de forma inmediata. Jamás me quedo con los problemas, diseño un play y lo cumplo.·
Su Ritmo de trabajo la convierte en una “locomotora humana”: 300 enlaces han contado su marca, ocho de ellos en el exterior. Pero el trajín no la ha vuelto fría. Sin importar los asuntos pendientes escucha con atención a quienes confiesan sus temores por la decisión que van a tomar. Para las novias, sobre todo, es una amiga incondicional.
“Aprendí manejo de conflictos y me guió siempre por lo que dice La Biblia: “la palabra mansa aplaca la ira”.
Enfoca su trabajo como una obra de arte: desde las invitaciones hasta el catering, desde la música hasta los licores. En fin, el ambiente generado produce una mezcla única que da como resultado una boda perfecta.
Durante la reunión vigila todos los detalles. Armada de un intercomunicador y su teléfono recoge información de los invitados y evalúa sistemáticamente su trabajo juntos a sus colaboradores.
“Tengo en mi mente dos eventos que puedo considerar como ideales. En el primero, el presupuesto influyo mucho pues me dieron carta abierta y, en el segundo, fue el amor el que hizo la diferencia: lo arme todo en dos semanas”.
Los presupuestos dependen del numero de asistentes, pero si son mas de 100 costos pueden oscilar entre 6 y 10 mil dólares.
La Planificadora cobra el 10 por ciento de los gastos incurridos.
En dos ocasiones, en cambio, el matrimonio debió suspenderse y fue la propia Carolina quien pidió un poco de calma. “Creo que, si los novios pelean por cualquier detalle, no es buen síntoma y en algunos casos es mejor que lo mediten”.
Santiago, su novio, la espera pacientemente a un costado. La pareja ya bosqueja la posibilidad de ir al altar. Ambos están concientes de que ese día el amor será el invitado principal y que la organización, por esta única vez, no estará en las expertas manos de Carolina.